La nuestra, no es precisamente la muerte, la verdad es que cada uno de nosotros tiene varias "muertes" a lo largo de su vida, todos cambiamos y vamos moldeando nuestra personalidad, nuestras ideas, sueños y aspiraciones, algunas veces nos vemos haciendo lo que pensamos jamás haríamos o escuchando a quien jamás pensamos escuchar. En ocasiones, aún en contra de nuestra voluntad, también terminamos cambiando de amigos; este proceso tiene en mi opinión dos momentos importantes: el momento de la despedida, y el de la bienvenida.
Cuando tenía 16 años, un amigo muy querido (el cual no tengo idea dónde esta hoy) me dijo: "un amigo, es un hermano que nosotros podemos escoger", y heme aquí recordando aquélla frase con la que estuve de acuerdo y hoy me pregunto ¿realmente elegimos a nuestros amigos?, mi respuesta es también la frase de un amigo (uno que si sé dónde está hoy), "la vida no nos da lo que queremos, pero si lo que necesitamos".
Con ustedes tengo cosas en común, nos gusta compartir ideas, muchas veces coincidimos en nuestros puntos de vista, nos escuchamos y actuamos con respeto y civilidad...siempre. Sé que disfrutan del té, les preocupa la política nacional (algunos se ocupan), los libros toman vida en sus manos, todos con una historia académica brillante, que cuando deciden "tirarse al vicio", no mover ni un dedo, no hacer tarea, ni estudiar (porque no pueden o quieren), entonces se vuelven niños 6 o 7, total que ni dejando de estudiar reprueban. Todos aquí sabemos de aquéllas personas que se nos acercan para decir "¿me pasas la tarea?", "¿me explicas?", etc., creo que por eso nuestros amigos son igual que nosotros, tal vez sea una técnica de supervivencia o realmente creemos en la sinergia, dejamos que los demás reprueben en bola y nosotros aprobemos summa cum laude, también en bola.
Comencemos a aceptar que nos desespera que los demás no entiendan, bostezamos cuando el profesor repite la misma cosa 2 veces, a la 3a reímos y lanzamos un sarcasmo cargado de mala onda, algunas veces no se trata de cuestiónes académicas, algunos no saben que la Luna, es sólo la Luna, ahí es cuando comprobamos las teorías de Einstein: "la estupidez humana no tiene límite", pero ... ¿qué pasa del otro lado?, con aquéllos de los que nos alejamos y nos enojamos si nos toca hacer equipo con ellos, esos que piensan que nosotros somos los estúpidos porque "sacrificamos" lo importante por un número en un papel, que la vida es de ellos y nosotros somos unos ñoños que sólo provocamos su lástima. Por eso, cuando la vida decidió que R2r tenía que marcharse, me trajo un Oso latoso, proveniente del clan enemigo.
Quiero comprender su frustración con las matemáticas, me esfuerzo pero no lo logro, creo que nunca lo haré así que decidí sólo intentar sentir lo que siente sin pasar por mi razón (creo que los humanos le dicen empatía), no lo comprendo pero si sé lo que siente cuando veo sus ojos, aunque no pueda explicarlo. Les presento a mi amigo, uno muy diferente a mi, muy diferente a ustedes.
Tosco, pero siempre encantador, es difícil que alguien le caiga mal, habla más que yo y al principio me desesperaba con sus historias que parecían estar fuera de contexto, trataba de acomodarlas en mi mente y sólo conseguí confundirme aún más, confieso que me daban ganas de salir corriendo a tomar un respiro y dar un grito de impaciencia, hasta que sólo me rendí y empecé a escuchar con el estómago dándole un descanso a mi cabeza, ahora sólo finjo que me desespera porque me divierte molestarlo. Recientemente, descubrí entre una historia de cajas de libros, otra de un músico cuasi-sordo, la del abogado que fue adicto a su sillón, etc., que eran inumerables los cachitos de vida que se pueden hallar entre las cosas olvidadas, cada historia es como una pequeña joya cuidadosamente acomodada en la caja de terciopelo que es su memoria.
Un día escuché una frase que me hablaba de una Iglesia y una fase dolorosa, seguí con los ojos cerrados, descubrí que el silencio puede ser mi mejor amigo, descubrí que soy culpable de lo que siempre lo acuso. Algunas veces, yo tampoco sé que decir, tampoco sé cómo escuchar.
Mi conocimiento de música es limitado, a veces no entiendo lo que dice, pero haciendo mi mejor esfuerzo, yo lo presentaría así:
Es como un disco de acetato, un objeto frágil, fácil de estropear y muy complicado de reemplazar. Requiere que se le trate con cuidado, con respeto, tiene una cubierta dura que lo cubre, aún así en ocasiones necesita que se le proteja de posibles daños, sin embargo; los arañazos y muescas que han infligido en sus surcos constituyen la prueba de que el disco ha sido reproducido, cada marca convierte el acetato en un registro, no sólo de música artística, sino también de que alguien lo ha escuchado.
"Nos gusta pensar que hay cosas que jamás haríamos. Principios que nos dictamos para que nos guíen por el camino, incluso en los tramos más arduos. No obstante, y dependiendo de lo que esté en juego, es posible que nos descubramos pensando y actuando de una forma que jamás habríamos imaginado ser capaces. Resulta harto sencillo trazar una línea en la arena, pero a veces cuesta encontrarla cuando el viento empieza a soplar"
4 comentarios:
Hola amiga, esta entrada me hizo recordar mucho las clases en el diplomado y lo aburrido e inútil que hubiera sido el curso sin ti.
Lindas palabras para tu Oso, te creo si dices que es muy complicado de reemplazar pero no me cabe la menor duda de que tú eres irremplazable. Tq.
No importa lo complicado que parezca lo que sea, siempre es mejor cuando hay alguien esperando en el Aeropuerto :)
Abrazo amiga...
Muy cierto, somos muchas vidas, muchas ideas que se van mutando en el correr diario....
Rock On
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